29/11/10

La esperanza en el fondo del abismo

Puede que yo sea una pesimista, pero veo en la paz un estado utópico y mucho menos posible es, en mi opinión,  conseguirla por medios exclusivamente pacíficos.
¿Mis motivos? Creo que la historia me da la razón, pues los pocos hombres y mujeres que se han atrevido a decir la verdad en tiempos difíciles, a condenar la guerra y la violencia y han luchado firmemente contra ella, han sido objeto de los tratos más crueles por parte de sus contemporáneos, que no sabían ver en ellos el valor ni la lucha por algo que es en verdad necesario. Ejemplo perfecto para mis palabras son Gandhi (asesinado), Martin Luther King (asesinado), el cantautor Víctor Jara (torturado y asesinado en público) o  Miguel Hernández (encerrado en varias cárceles hasta su muere por tuberculosis, asesinato en definitiva). Y como los citados, muchos más ejemplos de la mutilación sufrida por la palabra verdadera a lo largo de la historia.
Todo aquel que busque la paz, oponiéndose al deseo belicoso de aquellos más poderosos, está condenado al fracaso, eso sí, no al olvido, pues aunque yo no confíe de todo en el hombre, la esperanza es lo último que se pierde y menos mientras podamos  leer a Brecht o  Aristófanes; escuchar a Víctor Jara y recordar a Gandhi.    TOPelen

1 comentario:

  1. Sí, Aristófanes tiene la solución contra todas las guerras. Y como poco acabará con la raza.

    R

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